lunes, 24 de noviembre de 2008

La escuela nueva

Quienes hemos tenido la oportunidad de participar en varias reformas del nivel preescolar los últimos 30 años, nos hemos percatado de que hay cambios de metodología, de contenidos, de enfoques, etc. Pero tal parece que no nos queda en claro que es lo que realmente hay que cambiar, porque en las aulas se sigue trabajando como hace 30 años o en ocasiones hasta más.
Una escuela nueva es el referente desde Freire, he escuchado por ahí una escuela de colores, una escuela feliz, etc. pero nos persigue el fantasma de la cotidianeidad, nos hace falta enseñar y no sólo de forma cosntructiva como es el caso de la actual reforma, sino enseñar de forma transmisiva o manera tradicional o lo que estaría mejor dicho: como concebimos nosotros debemos enseñar en la escuela, transmitiendo información tal y como lo hicieron con nosotros. Es decir jugar a la escuelita haciendo que nuestros alumnos reproduzcan saberes que nos parecen otorgan identidad a los alumnos ante la sociedad que a veces es quien más lo exige.
Que repita de memoria las vocales, las figuras geométricas o los números, que haga 20 planas de las mismas consignas, que use los colores que se indican en el orden y dentro de las formas establecidas, etc. Esto sucede en las aulas en la actualidad, aunque queramos negarlo
Lo que es peor es que además hay justificación para hacerlo, porque con ellas se enseña el orden, la disciplina, lo básico para seguir aprendiendo, para que madure, para que ejercite su mano, etc.
Quizá la verdad sea que no queremos desprendernos de esas prácticas por la comodidad que supone, porque con ello apantallamos a los padres de familia y les mostramos avances en los niños o su estancamiento y retroceso, ¡Dios!.
Nos es imposible concebir una mañana de trabajo en la que las ideas, su expresión y confrontación sean los productos de la sesión, o bien el trabajo que se logró elaborar en equipo o en grupo, o la simple escucha de una lectura en voz alta nos pone en jaque al momento de intentar demostrar a los padres de familia lo que estuvimos haciendo por la mañana.
Considero que la propuesta para tener una escuela nueva ya está, que los padres están preparados para renovarse, lo que me parece un tanto difícil es que hayamos maestras viejas con espíritu dispuesto a innovarse.

Sobre las herramientas de la mente

Para Vygostsky, las herramientas de la mente son necesarias para hacer que tanto las formas de aprender como de pensar se vuelvan más eficientes, efectivas y específicas.
Aplicarlas en el aula como elementos que permiten a los alumnos y maestros mejores intervenciones y mayores posibilidaddes para manejar la información y a su vez construir conocimientos más sólidos y complejos.
Reconocer que las capacidades para atender, recordar y pensar, median nuestras habilidades naturales y fortalecen las estructuras mentales que se estabelcen mientras aprendemos es importante porque con ello ya tenemos garantizada una buena parte de esquemas para emplear una vez que nos enfrentemos a un reto cognitivo.
El maestro debe intervenir para que los alumnos aprendan esas herramietnas, el problema es que el texto no indica cómo ni cuáles son éstas, supongo que están implícitas en aquellas que ayudan a poner atención, a memorizar y a pensar. En todo caso se manejarían con algunos juegos educativos que contribuyan a desarrollarlos.
Me gustaría saberlas usar y enseñar.